Por norma general y debido al reducido número de sus componentes, las
operaciones de comando no persiguen el enfrentamiento directo o el
combate abierto, y mucho menos campal, con el enemigo. Pero sus misiones
son de alta peligrosidad y donde hay misiones militares que un soldado
común no puede realizar, allí intervienen los comandos.
Sus objetivos son piezas claves para el desenvolvimiento del enemigo,
ya sea en las comunicaciones, líneas de abastecimiento o la moral del
enemigo. Entre los tipos de misiones confiadas a estos grupos destacan:
- Sabotaje: inutilizar o destruir líneas férreas o de logística de transporte (por su gran importancia para el avance enemigo), centros de producción, de telecomunicaciones, estaciones de combustible, fábricas de armamentos .
- Inteligencia: fotografía detallada, iluminación de objetivos para bombardeos, contactar con inflitrados o guerrilleros.
- Limpieza y colocación de trampa cazabobos, trampas antipersonales.
- Labores de distracción y confusión del enemigo, cambio de señaléticas, interferencias electrónicas, captura o destrucción de material de guerra.
- Eliminación de puestos de guerra electrónica.
- Rescate de rehenes, captura de oficiales o personas de relevancia.
- Aseguramiento previo de las cabezas de playa, toma de puentes, fortificaciones, etc.
- Ataques por emboscada a pequeñas unidades enemigas.

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